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  • 25/09/2014 Disrupción directiva CEDE

    Gestionar de manera disruptiva con el control de los objetivos marcados. Este es uno de los equilibrios necesarios para hacer mover a un equipo y una organización. Sabemos hacia donde queremos llegar, hemos analizado los riesgos y las formas para mitigarlos, pero dirigimos de forma ágil bajo cierta incertidumbre con convicción que es la manera más efectiva para conseguir los resultados. Evidentemente, el objetivo último marcado también puede tener su disrupción. Aquí radica entonces el tener claras las nuevas ventajas competitivas.

     

    Encargar proyectos con objetivos y dejar margen de movimiento a los que los lideran. Incidir en que se analicen productos y servicios que nada tienen que ver con nuestro negocio pero que persiguen retos similares. Poner a gente nueva y veterana en un mismo proyecto y que sean de distintos departamentos. Reforzar la transversalidad. Estos ejemplos, y más que existen, son formatos de disrupción directiva. Obviamente, son menos arriesgadas de lo que parecería, pero hoy por hoy rompen con estructuras clásicas del management.

     

    Habitualmente, los directivos que apuestan por ese tipo de actuaciones están en un entorno en el que la empresa busca también disrupciones para ser competitivas. La pofesora Rita G. McGrath predica que la ventaja competitiva de las empresas ganadoras hoy son aquellas que tienen en su portfolio algunos productos y servicios de exploración y posicionamiento. Son aquellas que prueban nuevos mercados con tecnologías que ellas controlan, o nuevas tecnologías en mercados que ellas controlan. Con esa capacidad aplicada, les es más fácil caminar hacia la disrupción para pasar a nuevos mercados con nuevas tecnologías.

     

    La agilidad está presente en, sobretodo, las nuevas empresas. Es por ello que las que tienen ya un mediano o largo recorrido, sean grandes o pymes, deben superar la amenaza con parte de lo que hemos comentado. La apertura puede venir de buscar partenariados con compañías que tienen capacidades que a nosotros nos faltan, o, en el caso de las grandes, invertir en proyectos con riesgo. Pero esto debe ir acompañado de un management disruptivo.

     

    En Disruptive CEO afirman que la clave para un liderazgo disruptivo es ayudar a moverse en la incertidumbre, sin que la meta final sea incierta. A la mayoría de personas les gusta trabajar bajo un orden y una metodología bien definida. Pero esa metodología puede definir la flexibilidad necesaria ante lo incierto.

     

    En CEDE hablábamos de cómo gestionar, por ejemplo, la disrupción en la relación con los clientes. Hacíamos referencia a un artículo en el que se habla de potenciar las herramientas colaborativas en el interno y el externo, para acercarse más a los consumidores finales y hasta co-crear conjuntamente las mismas estrategias.

     

    Más radical es Bill Jensen en BusinessWeek cuando afirma que el líder disruptor es aquél que se aparta del rebaño a conciencia y piensa en grande constantemente, para traspasar esa pasión a su propio equipo.

     

    A fin de cuentas, de lo que estamos hablando es de que la disrupción directiva, de la gestión, permite a una empresa ir más allá de las pequeñas innovaciones incrementales que ayudan a mejorar, pero aportan menos diferencial del esperado.

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