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Experiencias de co-creación

  • Jueves, 4 de Abril del 2013 Redacción - CEDE

    La co-creación es la mejor arma para facilitar el fallo-error en el desarrollo de nuevos productos, servicios, procesos. Co-crear con clientes y proveedores es una buena técnica. Pero también dos empresas pueden co-crear a partir de sus capacidades para generar una nueva oferta. En la Blogosfera Opina de este mes tratamos de experiencias de co-creación y de los resultados que pueden suponer para las empresas y los equipos de trabajo. La co-creación se ha formalizado en los procesos de desarrollo de una empresa. En mayor o menor grado, se han incorporado visiones externas para nuevas ofertas o para mejorar las existentes. El extremo de la co-creación es incorporar directamente a los clientes en todo el proceso. De todos modos, hay casos en los que los proveedores u otras empresas tienen un papel relevante.

    Eduardo Pradanos nos concreta en su blog que la co-creación es crear experiencias estrechas con grupos de clientes o potenciales clientes. En este sentido, centra el concepto en la interrelación con clientes. El valor que le añade es que abre todas las opciones al no limitar las ideas que puedan incorporarse por parte de unos clientes previamente seleccionados. Esta es la diferenciación con el 'crowdsourcing', que se basa en utilizar herramientas para lanzar 'peticiones' de colaboración masiva a través de plataformas online. Diríamos que es un proceso de co-creación masivo y menos controlado.

    De todos modos, las redes sociales son una herramienta necesaria en cualquier proceso de co-creación. Como mínimo, permite realizar previamente una diagnosis de qué se dice en el mercado sobre lo que queremos desarrollar. Una vez hecho esto, nos comenta Francis Goulliart en su blog, las redes sociales deben utilizarse para vincular tanto al equipo interno como a los usuarios y consumidores finales al proceso de co-creación. En este sentido, se incorpora también el intercambio de conocimiento entre los trabajadores de la empresa, de manera transversal, para escuchar voces que, a lo mejor, el departamento que desarrolla la nueva oferta no ha tenido en cuenta.

    Pero la co-creación también puede necesitar de los mismos proveedores y, llegado el punto, a otras empresas. En un completo e interesante documento, el blog Vendesport nos cuenta la experiencia de la empresa de bicicletas Orbea en su estrategia de crecimiento y diversificación. Con una clara estrategia de abrir la compañía, la co-creación con clientes se vió complementada con la integración de visiones tecnológicas de otras fuentes necesarias para llegar a un producto lo más ajustado posible a las necesidades por cubrir.

    Y es en este momento en el que pueden aparecer voces que relativizan un proceso de co-creación como el descrito hasta ahora. En Insight to Strategy se pone en tela de juicio el grado de apertura en la co-creación. Existen tres ejes para calibrar ese grado: la confidencialidad de la idea, la privacidad y la escala. En las dos primeras, el valor y la madurez del proyecto suelen ser los parámetros que permiten medir hasta dónde podemos explicar para conseguir los objetivos reales con las aportaciones de externos. En cuanto a la escala, la medida está en si queremos hacer participar a muchos o a pocos y selectos. Implica, como deciamos antes, decidir si dar el paso hacia un proceso de crowdfounding o mantenernos en un ámbito más controlado y procedimentado.

    De hecho, como concreta el blog K2P , hay casos en los que la co-creación es casi imposible. Se trata de aquellos productos o servicios que, en realidad, buscan cubrir unas necesidades aún no expresadas por los mismos clientes: ¿el iPhone era algo que esperaban los consumidores? ¿el llamar a través de Skype con opciones de video era un aspecto que había demandado la sociedad?.