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El perfil del nuevo directivo español

  • Jueves, 23 de Abril del 2015 Noelia de Lucas, directora Comercial de Hays España Publicado en Capital Humano, Wolters Kluwer España

    La larga crisis que hemos vivido ha cambiado nuestra forma de ver el mundo, la economía y, por supuesto, las empresas. Hay directivos que se han quedado en el camino, pero los que han sobrevivido ahora son claramente mejores. Con todo, las nuevas empresas necesitan nuevos perfiles de directivos. En general se piden personas con mayor preparación financiera, mejores habilidades de comunicación y espíritu internacional. También se observa mayor movilidad. Los directivos preparados buscan buenos proyectos.

    Nada es ni será igual tras la larga y profunda crisis de la que, poco a poco, vamos saliendo. La recesión económica ha cambiado nuestra visión del mundo, de la economía, de las empresas, de la sociedad, de la política, y, también, del trabajo. Nos obligó a ser y actuar de manera diferente, a emprender nuevos caminos en un entorno global en transformación. A nuestro pesar -porque todos hubiéramos preferido no pasar por este trance- hemos aprendido mucho en los últimos años.

    También hemos asistido a una selección natural a la que han sobrevivido los mejores, los más capacitados o aquellos que han mostrado mayor facilidad de adaptación. Los supervivientes han aprendido a ser más ágiles y flexibles, a reducir energías y gastos innecesarios, a ser más proactivos, productivos y rentables, a trabajar en equipo, a desarrollar liderazgos ocultos, a ser más internacionales, a tener menos miedo al fracaso, al reciclado continuado… En términos generales, la crisis nos ha hecho mejores.

    La recuperación económica se está construyendo sobre nuevos pilares empresariales, utilizando nuevas infraestructuras y con nuevos perfiles profesionales. Desgraciadamente serán muchos -empresas y trabajadores- los que se queden en el camino porque los viejos modelos y las viejas actitudes ya no valen. A ambos, a las empresas y a los profesionales, se les pide lo mismo: talento y capacidad para alcanzar el éxito.  

    A medio plazo asistiremos a una profunda transformación de las empresas, caracterizada por la globalidad y la digitalización de sus negocios y de la producción. La fabricación 4.0, el Big Data, el cloud, la movilidad, el internet de las cosas…, automatizarán aún más los procesos, nos dotarán de potentes capacidades de análisis, nos permitirán simular escenarios y reducir riesgos, siempre con un mismo objetivo: lograr una aproximación diferente y más eficaz al cliente, basada en su experiencia, positiva o negativa. Las empresas irán allí donde esté el cliente, en cualquier mercado, y deben hacerlo de manera eficiente y, en esta tarea, las personas y la tecnología irán de la mano.

    NUEVOS DIRECTIVOS PARA NUEVAS EMPRESAS

    El futuro, el éxito de las empresas exige ahora un nuevo perfil de directivo. Por ello no ha de extrañarnos que muchas empresas hayan iniciado procesos de evaluación de sus equipos actuales, para saber si estos profesionales son los idóneos para asegurar el éxito. Un verdadero test de estrés, inimaginable hace unos años, que se justifica en la obsolescencia de determinados perfiles y la desactualización de muchos profesionales. Este último factor es especialmente significativo porque muchas empresas han superado la crisis permaneciendo hibernadas y ahora, con el deshielo, están comprobando que se han quedado fuera de juego, porque lo que sabían hacer hoy vale para muy poco, algo que afecta a sus profesionales.  

    ¿Qué buscan las empresas?

    El equilibrio entre conocimiento, experiencia, habilidades y actitudes se ha modificado sustancialmente en estos años. Las empresas hoy buscan profesionales con una sólida formación, con conocimientos específicos para una determinada posición, pero no siempre son requerimientos prioritarios o excluyentes. La experiencia probada y el dominio de uno o más idiomas, la capacidad de comunicación, de liderazgo y de trabajo en equipo, la flexibilidad y capacidad de adaptación a nuevas situaciones, las cualidades comerciales, la tolerancia al estrés, la disposición a viajar o cambiar de residencia y la capacidad de compromiso y de puesta al día permanente son elementos que muchas veces puntúan más que aquéllos.  

    Perfiles poliédricos y polivalentes que aseguren al empleador la capacidad para ofrecer resultados de negocio a corto plazo. A cambio, las empresas deben ofrecer unos valores solidos y de prestigio, un salario y unos incentivos suficientemente atractivos, el desarrollo de una carrera profesional y la posibilidad de crecimiento dentro la empresa, nuevas experiencias, un entorno de trabajo interesante, etc. Un toma y daca que debe renovarse periódicamente.  

    Los directivos más valorados  

    Las empresas prefieren directivos con fuertes conocimientos financieros, con experiencia de al menos diez años en un puesto similar, que hayan gestionado grandes equipos en empresas de mediano y gran tamaño, licenciados, preferiblemente con un MBA y dominio de dos idiomas además del español. En cuanto a las aptitudes, el mercado laboral busca perfiles con capacidad de integración social y de desarrollo de networking interno y externo, habilidades de comunicación y liderazgo. Además, deben tener gran capacidad de adaptación, manejarse bien en diferentes situaciones y en mercados de culturas distintas y estar dispuesto a vivir en cualquier lugar del planeta. También deben saber gestionar el tiempo, ser más rigurosos y menos paradigmáticos.

    Se trata de un perfil en construcción dentro del mercado español, asociado más a un modelo anglosajón, que se vincula a la productividad y a su capacidad para que cada trabajador sea eficiente y rentable en su actividad. Un ámbito donde la innovación es un concepto clave para mejorar esa productividad individual, enfocada a generar resultados y a recibir una remuneración por ese cumplimiento de objetivos. El candidato ideal es un directivo capaz de transformar los negocios, de hacerles crecer y aumentar su rentabilidad. Unos perfiles cada vez más solicitados en sectores como Sanidad, Industria y Energía y, en menor medida, el área Legal y la Banca.  

    Dirección Comercial es una de las posiciones para las que existe mayor demanda de directivos. La empresas tienen que crecer y para crecer hay que vender. Otro tanto ocurre con la Dirección de Producción y la Dirección de Unidad de Negocio en las empresas industriales con fábricas en España. También se solicitan Directores de Operaciones dentro del sector de Automoción, Directores de Controlling EMEA en Finanzas para consolidar las filiales y centralizar los procedimientos financieros y responsables de Market Access en el área Sanitaria/Farma.  

    Debilidades  

    No todo es positivo dentro del perfil de nuestros directivos, también hay debilidades que deben corregirse. Entre ellas está la calidad y frecuencia en la comunicación, tanto interna como externa, para la que es aconsejable adoptar un lenguaje positivo. También es importante mejorar el sentido de la influencia-responsabilidad, es decir, lo que la figura de la alta dirección representa dentro de la empresa y la energía con lo que transmitimos, hay que comunicarlo con un cierto tacto y comportarse más como un líder que como un jefe. La gestión eficiente del tiempo, ligada a la productividad, es otra de nuestras flaquezas.

    Por otra parte hay que eliminar actitudes del tipo ‘yo ya sé lo que pasa’ y aprender a formular las preguntas que interesan para nuestros objetivos y saber analizar las respuestas. Los idiomas siguen siendo un verdadero talón de Aquiles en un mercado cada vez más global, el conocimiento de idiomas es desde hace años un requisito excluyente.

    OBJETOS DE DESEO DE LA MULTINACIONAL

    La expansión internacional de las empresas españolas, la mejor formación de nuestros profesionales y la experiencia internacional han mejorado el perfil internacional y la cotización de los directivos españoles. La crisis ha servido no solo para transformar las necesidades de las empresas españolas sino también las de las multinacionales. En estos años ha habido un alto porcentaje de profesionales que se vieron obligados a irse a y trabajar fuera de España, adquiriendo una experiencia y un expertise que ha mejorado su reputación en el mercado y elevado sus expectativas salariales.

    Además de formación y experiencia, estas personas han demostrado fuertes habilidades, una aptitud abierta, capacidad de adaptación, formación, gestión del talento, inteligencia emocional y también el gusto a cambiar de país y de trabajo. Todos son factores que han confluido en la propia gestión de la crisis para el éxito de esta generación de profesionales, que se han enriquecido y han marcado un antes y un después en la trayectoria de los directivos del sector. El dominio de diferentes idiomas ha sido un elemento clave al que se añade la ventaja competitiva del español, especialmente en mercados como el latinoamericano (en países como México y Brasil). Profesionales que son particularmente apreciados en ámbitos como la ingeniería, a la que aportan el aval de su participación activa en grandes proyectos internacionales. En este sentido, la demanda nacional de posiciones técnicas ha subido un 10% respecto al año anterior por las necesidades del sector. También se "cotizan" para grandes proyectos de construcción, en diversas actividades industriales y se valoran mucho aquellos que aportan experiencia en sectores como la automoción y gestión de productividad.

    Está claro que hemos hecho muchas cosas bien, tenemos directivos con una excelente formación académica y experimentados en su sector. Un talento que refuerza el proceso de profesionalización de nuestras empresas. En paralelo, hemos sabido analizar las competencias internas de nuestra plantilla afrontando, por ejemplo, una reorganización empresarial para la estrategia internacional.

    EL DIRECTIVO SE DECIDE A CAMBIAR DE EMPLEO

    Tras la tormenta laboral de la crisis llega la calma y el mercado laboral se muestra más dinámico y con perspectivas más halagüeñas en ofertas y salarios. Un cambio de tono que genera la confianza suficiente para que muchos directivos se animen a cambiar de trabajo. Lo hacen buscando proyectos más interesantes que les permitan impulsar su carrera profesional y también incentivos salariales. De hecho, un porcentaje muy importante de las contrataciones se realizan con profesionales que tienen trabajo. Ya no hay tanto miedo al cambio cuando hay un buen proyecto detrás, los directivos quieren evolucionar, y ésta es una característica propia de ellos. Profesionales que necesitan crecer profesionalmente, asumir nuevos y más grandes desafíos, nuevas responsabilidades para no sentirse estancados.

    Un cambio en el que, cada vez más, se valoran los incentivos variables y los beneficios sociales. Paradójicamente, muchas empresas que deben cubrir una vacante, a menudo ofrecen una horquilla salarial inferior a la que percibía el candidato que deja el puesto. Sin embargo, la tónica general es que esta demanda resulte estratégica para el negocio, no una mera sustitución, de manera que en los casos en los que el mercado es muy estrecho y hay escasez de candidatos, la oferta tiene que compensar el cambio de puesto.

    De la misma manera que los directivos quieren mejorar sus condiciones de trabajo y salariales, también muchos de ellos pueden llegar a salvar una empresa. Su papel puede resultar y por eso en los últimos años se han reinventado y se han convertido en personas más estratégicas, más capaces, profesionales más preparados y con experiencia en el control de costes. El auge de los puestos directivos no es una moda pasajera sino el reconocimiento al papel desempeñado por la alta dirección.