Opinión

La carrera profesional en red

  • Jueves, 20 de Septiembre del 2018

    Todos los directivos están en red. La pregunta reside en si se aprovecha esa red o es un conglomerado de contactos desaprovechado. La optimización de la red es un puntal para el beneficio de la carrera profesional y de la propia organización.

    La calidad, la mayoría de veces, es mejor que la cantidad. Para generar calidad, esta debe trabajarse. Gestionar adecuadamente una red de calidad es ahora mismo una tarea que puede verse ofuscada por las enormes opciones de disponer de mucha cantidad de contactos en esa misma red. Y esa es una de las competencias presentes del futuro de los directivos. Ese es uno de los ámbitos, recordemos, junto al turismo y los límites éticos del uso de las tecnologías en el XVII Congreso de Directivos CEDE (25 de octubre de 2018, Palau de Congressos de Palma, Mallorca).

    Adquirir capacidades para saber jugar unas buenas cartas con la red que disponemos puede incidir perfectamente en la carrera profesional, por las oportunidades que se disponen y por los beneficios finales que se acaban plasmando en los resultados dentro de la empresa. Es interesante, en este contexto, diferenciar entre tres tipologías de redes: la red ejecutiva, la personal y la estratégica.

    La red ejecutiva es la que incluye las relaciones con personas vinculadas al negocio, tanto externos como dentro de la propia compañía. En general, esta red ejecutiva es la inversión más rentable en términos de marketing. Es un trabajo directo de promoción y venta de capacidades propias y del propio producto empresarial. Se trabaja completamente la confianza, con lo que se generan mejores resultados que la puerta fría.

    También se da pie a la viralidad. Precisamente por esos gestores brutales de red que generan cantidad, ganamos en calidad por el hecho de que cada persona de confianza en esta red ejecutiva puede prescribirnos a, tranquilamente, 100 personas en cada input positivo que generamos. Y, como se ha ratificado, cada persona del mundo está solamente a cinco o seis personas a distancia de uno mismo.

    Si nos centramos en el trabajo con la red operativa interna de la propia empresa, cuidar las relaciones interdepartamentales y horizontales permiten aumentar las capacidades creativas y de desarrollo de soluciones impensables. Es una enorme palanca para completar el pensamiento lateral. Además, si se implementa con transparencia y honestidad, es una muy buena herramienta para potenciar el posicioamiento y liderazgo en la propia organización.

    Pero, como decíamos, hay también otras dos tipologías de red que deben considerarse: la personal y la estratégica. La red personal es aquella que refuerza la conciliación del trabajo con la vida privada. Y, precisamente, es la que da apoyo en los momentos complejos y en los que cabe tomar decisiones importantes, tanto personales como profesionales.

    La red estratégica es aquella en la que se incluyen personas que añaden beneficios específicos y, a veces, puntuales en la propia red. Disponer de según quien en la red puede multiplicar el crecimiento de la misma por prestigio o por capacidades de influencia de ese tercero. Aquí es importante activar esos resortes de una manera natural. Forzar la aparición o el uso indebido de esos contactos puede ser una causa de desconfianza entre el resto de miembros de nuestra red.

    Al final, toda esa red de que se dispone debe ser una herramienta importante a tener en cuenta en el camino profesional. Evidentemente que no es nada nuevo, pero sí que la virtualidad y la globalidad actual han abierto nuevas puertas para aprovechar las opciones que existen hoy.