Opinión

Creencia profesional con fundamento

  • Jueves, 28 de Septiembre del 2017 CEDE

    Ante la complejidad, creer de manera fundamentada en el camino profesional. La complejidad y el entorno poliédrico que describen los mercados genera situaciones que pueden ser dispares, pero deben afrontarse para econtrar soluciones.

    Un sistema complejo es la suma de distintas realidades entrelazadas, que interaccionan o se interfieren entre ellas. Gestionar esa complejidad supone la capacidad de afrontar esas realidades, tratarlas para conseguir conjuntarlas, siempre desde la incertidumbre que hay al no basarse en relaciones de causa efecto. Es aquí donde entra la creencia y la confianza profesional, bajo unos fundamentos sólidos para poder abordar el desarrollo necesario.

    El punto de partida viene de una interesante afirmación de Daniel Carreño en el último Liderando en Positivo publicado en CEDE. El presidente de General Electric España y Portugal afirma que actualmente es el momento para los ‘believers’, los que creen. Dice Carreño que “va a ser imposible mostrar con la claridad con la que estábamos acostumbrados el camino que vamos a seguir en los próximos años y otros aspectos relevantes como el desarrollo profesional. Por eso creo que es absolutamente crítico compartir el proyecto, conseguir que los miembros del equipo se sientan partícipes y demostrarles cada día, con tu cercanía y compromiso, que estamos en el mismo barco para lo bueno y para lo malo”.

    Por lo tanto, en un párrafo se nos indica la necesidad de creer como algo intrínseco en cualquier liderazgo directivo en el entorno actual y, a su vez, la importancia de implicar a los equipos en esa creencia a partir de una estrategia clara y compartida. Y, ¿cuál es el fundamento de esa creencia? ¿Cómo es un ‘believer’ con fundamentos?

    Se puede trasladar aquí las bases de un estudio sobre la gestión de equipos y de proyectos de futuro. En el trabajo los autores aportan cuatro elementos que deben ser tomados en consideración para ese cometido: alternativas, información, estatus y red. La creencia en el desarrollo profesional para gestionar un equipo y un proyecto dentro de la complejidad necesita, también, de esos elementos. Así, para creer solidamente cabe disponer de distintas alternativas que permitan afrontar con la menor incertidumbre las posibles situaciones. Creer porque sí, sin más, es difícil de materializar y de trasladar al resto. Cabe analizar los escenarios posibles y disponer de soluciones.

    Aquí radica el segundo elemento, el de la información. Un directivo ‘believer’ debe disponer de toda la información posible, y tiene que incorporar la disciplina de acceder a fuentes de información contrastadas, publicadas y no publicadas. El ámbito del estatus, el tercero de esos puntos clave, es algo que ese mismo directivo se tiene que haber ganado con su perseverancia y sus capacidades previas en encontrar soluciones con la participación del equipo. Ese prestigio hace que su creencia sea plenamente traspasable al resto de colaboradores.

    Finalmente está la propia red, que es origen y consecuencia de los otros tres elementos. Las alternativas, la información disponible y acumulada y el estatus han provenido de la red de relaciones y contactos que ha construido. Esa red fundamenta la creencia, porque le da palancas y también resortes que justifican las acciones que propone desarrollar.

    El siguiente paso está en la propia capacidad creativa del ‘believer’. La creatividad en la incertidumbre es un catalizador imprescindible. Porque, aunque esos fundamentos citados existan, será necesario superar adversidades y deshacer y rehacer lo realizado. Y esa creatividad debe ser traspasada también a los equipos, hacerlos partícipes de ella.

    Con todo ello, ser un ‘believer’ en el entorno profesional no será un brindis al Sol, y se puede convertir en el ‘new normal’ de la nueva era.