Opinión

Equipos resilientes

  • Miércoles, 23 de Diciembre del 2020

    La resiliencia es la capacidad de asumir con flexibilidad las situaciones complejas y sobreponerse a ellas. Un equipo resiliente no lo es de origen, sino que se construye con liderazgo y liderazgos compartidos. En un mundo VUCA es básico generar equipos resilientes.

    Resiliencia y VUCA, dos conceptos que se entrelazan en muchos ámbitos. Entre ellos está en el de los equipos y su gestión. La resiliencia, esa capacidad de adaptarse y superar situaciones límite, casa perfectamente con el mundo actual, el mundo VUCA: Volátil, Ubicuo, Complejo y Ambiguo.

    Curiosamente, podemos confirmar que la pandemia no ha sido lo que ha obligado a generar equipos resilientes. Antes y después de la pandemia del COVID-19, el mundo era y seguirá siento VUCA. Por lo tanto, los equipos ya habían entrenado, o deberían haber sido preparados, para ser resilientes.

    Las claves de un equipo resiliente están, primero, en saber construir nuevos procesos que se adapten a las demandas del mercado. Como mercado tanto hablamos del interno como del externo. En segundo lugar, en saber mantener los procesos existentes si la demanda del mercado es puramente coyuntural o es un falso positivo. En tercer lugar, en tener credibilidad ante el liderazgo.

    Ese liderazgo es individual y compartido. Por lo tanto, hay un líder que marca la línea, pero combinado con el resto del equipo. En este punto, el líder debe dar a las unidades del equipo capacidad de construcción y de decisión sobre acciones estratégicas alineadas con la estrategia.

    Cuando se otorga esa responsabilidad, el líder debe comunicar que hay unos objetivos a conseguir, y que esa unidad debe indicar qué acciones son las más efectivas para conseguirlos. A su vez, debe dar la opción también para definir ogros objetivos posibles. Como en todo, los que están al frente de la ejecución tienen conocimiento de cosas que pueden ser cruciales.

    Con esta cesión de liderazgo, la resiliencia sale por sí sola. Los equipos, entonces, creen en su capacidad para completar de manera eficiente las tareas de forma conjunta. Comparten modelos de trabajo conjuntos y confían entre ellos.

    Esa mentalidad debe también vincularse con la creatividad del equipo. Cuando se dan opciones para construir, es mucho más fácil que la creatividad surja. Es aquí, también, cuando aparece esa sensación de improvisación controlada. Un equipo resiliente debe saber improvisar, con cierta disciplina para avanzar correctamente, pero con improvisación para superar adversidades que pueden aparecer de manera imprevista.

    Finalmente, la resiliencia es necesaria que se expanda en toda la organización. Por lo tanto, se debe presuponer que todos los equipos han sido marcados para ser resilientes. Con esa premisa, la última clave para consolidar esos equipos resilientes es la interconexión entre ellos.

    Siempre hemos hablado en estos artículos de la importancia de la transversalidad. Esa transversalidad, entonces, debe permitir la intercomunicación de la resiliencia entre los equipos. Porque la capacidad de adaptación, superación y mejora ante las adversidades se multiplica exponencialmente en una organización. Es más fácil de lo que parece, entonces, pasar de los equipos resilientes a las empresas resilientes.