Opinión

Sostenibilidad, confort, productividad

  • Miércoles, 9 de Octubre del 2019

    La sostenibilidad en los espacios de trabajo ayuda a la generación de confort, que está vinculado con la productividad. De la globalidad de esos conceptos se puede pasar a acciones concretas para conseguir el bienestar en la oficina como reto para integrarse en los procesos de trabajo.

    Las oficinas deben ser espacios de generación de creatividad y, también, de activación de procesos fluidos y efectivos. La sostenibilidad es uno de los grandes retos en todos los campos. También en cómo se estructuran las oficinas. Una oficina sostenible es aquella estructurada de manera que el origen de lo generado sea factible y duradero con pérdidas mínimas.

    Algunas de las actuaciones para la sostenibilidad tienen relación directa con el confort. El confort facilita la salud física y mental de las personas y, en consecuencia, la productividad. Deben estar diseñadas y estructuradas para respetar a las personas y al entorno. Con ello se potencia el activo de la ejecución lineal y colaborativa, personal y en equipo.

    Es evidente que el punto de partida son los valores y la identidad de la propia organización. Esos valores se expresan en la oferta final ante los clientes, pero también en la oferta interna para los clientes internos. Y una de esas ofertas internas es la estructuración vinculada al confort de los espacios de trabajo.

    La siguiente variable de esta ecuación es la productividad. La sostenibilidad puede generar confort, el cual activa la productividad. Muchas veces se centran solo los efectos del confort en la relajación. En un entorno propicio, el confort se busca para relajarse como fin último. En un entorno laboral, el confort puede relajar para ser, precisamente, más productivo.

    Es aquí cuando entra el concepto de revalorización objetiva del confort. Objetivamente, el confort en un espacio de trabajo valoriza los activos de la persona directa e indirectamente. Uno de esos activos es la productividad.

    Directamente, el confort, los elementos en la oficina que activan el confort, generan efectos mentales y físicos que propician más facilidad para trabajar, más empatía con la empresa y los miembros del equipo, y con los usuarios finales.

    Indirectamente, el confort reduce métricas como el absentismo, el coste por trabajador, los niveles de retención de talento o el cumplimiento de objetivos como plazos y ventas.

    Y, ¿qué acciones concretas pueden llevarse a cabo? Como gran actuación está la de rediseñar los espacios de la oficina para que faciliten el equilibrio entre fluidez, colaboración y concentración. Ello afecta a la distribución, el mobiliario, la luz, la temperatura y las herramientas de comunicación. También se pueden hacer acciones concretas, paso a paso, para actuar entre esos ámbitos.

    Hay otras líneas de actuación que están relacionadas con lo que atañe alrededor del espacio físico. La flexibilidad de los horarios, la fluidez para generar interacciones -reuniones ágiles, tiempos estipulados, …- y los procesos por objetivos con delegación de responsabilidades también afectan al confort y a la productividad generada.

    La importancia de esa temática se ha tenido en cuenta en la elaboración del programa del próximo XVIII Congreso de Directivos CEDE. Así, la salud del directivo es uno de los temas que se tratarán durante el evento que se celebrará el próximo 7 de noviembre en Málaga.