Opinión

Tendencias de efectos incrementales en los negocios y la dirección en 2018.

  • Miércoles, 10 de Enero del 2018 CEDE

    Aunque las cosas evolucionan de forma muy rápida, de un año para otro, se concretan ahora mismo en nuevas implementaciones de las grandes tendencias del último lustro. Lo cierto es que especialmente Europa se enfrenta al gran reto de consolidar su posicionamiento ante un nuevo rumbo sin el Reino Unido y con los Estados Unidos en otro foco.

    Hay optimismo entre las empresas para este 2018. Crecimiento sostenible es lo que se visualiza. Existe también la certeza en las direcciones que la digitalización para la competitividad, y una nueva gestión del talento -o una gestión del nuevo talento- se ratifican entre sus objetivos.

    En 2018 aumentará la facturación, los beneficios, la productividad y las inversiones. Así lo creen los directivos que han participado en un estudio global de Deloitte sobre lo que se espera en 2018.

    La potencia de la digitalización incide en la incorporación de nuevos competidores. De hecho, la aparición de actores no-tradicionales como competidores en según qué sectores es algo que empieza a convertirse en 'commodity'. La flexibilidad adaptativa y la consecución de resultados a costes menores es lo que esa digitalización da fuerza a las nuevas empresas que irrumpen en escenarios impensables hasta hace poco.

    En ese sentido, los 'drivers' de la digitalización en los que cabe ocuparse son la inteligencia artificial, el big data y la analítica de datos, las infraestructuras en la nube y los dispositivos móviles.

    En concreto, desde Telefónica se centran para el 2018 en cómo se visualizará el Internet de las Cosas. En general, la industria será cada vez más inteligente: la versión 4.0 alcanzará un valor de mercado superior a los 150.000 millones de dólares en 2022. Una de las grandes ocupaciones será ajustar cada vez más la ciberseguridad –la agenda digital de la Unión Europea, y su nueva normativa, dan cuenta de la importancia que se le da-. En paralelo, las soluciones de Internet de las Cosas y Blockchain son, según ese estudio, las mejores opciones disponibles para proteger los datos. No menos importante es la evolución de la logística con la integración de los drones: la realidad se acerca cada vez más al mito.

    ¿Y sobre los que ejecutan? Se intensifica la batalla para un talento cualificado. Especialmente en Europa, y entre los mismos países europeos, hay un importante trabajo para retener el talento. Porque los puestos de trabajo que se consolidan son los de una alta cualificación técnica y con enormes competencias.

    Este, el foco tecnológico, es uno de los tres ejes del futuro del empleo en la próxima década, como predice una investigación de ManpoweGroup. Los otros dos son la demografía y los servicios. Así, los puestos de trabajo estarán mayoritariamente ocupados por personas de entre 50 y 66 años. El sector servicios será el sector predominante. Especialmente la sanidad, ciertas manufacturas, el comercio y los servicios a empresas. Ante ello, ManpowerGroup considera que la formación superior se impondrá en los próximos años: la gran mayoría de los empleados tendrán un grado alto de formación.

    Precisamente, como se indicaba, en Europa y África hay preocupación por la retención del talento. Esto contrasta con lo que las empresas miran en América y en Asia. En el primer continente, los países miran con lupa su panorama político-económico interno y de interrelaciones entre los vecinos, siempre al tanto de los movimientos de los Estados Unidos. En Asia, con una creciente clase media, hay preocupación por los costes de las materias primas.

    En un escenario global, con interconexiones, hay, pues, tendencias que se repiten localmente –la digitalización como bandera- y consecuencias distintas que ponen el zoom en diferentes ámbitos.