Opinión

Transparencia y atención

  • Jueves, 26 de Marzo del 2020

    Ser transparente y atender más que nunca a las dudas y necesidades de los equipos. Esos dos aspectos son aplicables siempre. Ahora, con plantillas separadas al estar algunas presencialmente y otras desde casa, es más necesario que nunca.

    Liderar desde el ejemplo, con ética y valores. Esta es una de las recomendaciones que AED, entidad integrada a la Fundación CEDE, recomienda en sus cinco principios de actuación para directivos ante el COVID-19. Aquí es, entonces, donde entra la transparencia y la atención adecuada a los equipos.

    En el caso de la transparencia, es importante que los directivos transmitan la realidad de la situación tanto a efectos presentes como a corto plazo en la empresa. Ello implica indicar las expectativas de resultados, y también las de decisiones temporales pero dolorosas en cuanto a reducciones de costes y plantillas.

    En este sentido, cabe una total comunicación y predisposición al entendimiento con el mismo equipo y con los representantes de los trabajadores.

    La transparencia también supone demostrar la realidad de las nuevas formas de trabajo que deben aplicarse. Ello aplica sobre todo a los procesos de oficinas -teniendo en cuenta que los de planta, en la mayoría de casos, están parados en estos momentos-. Demostrar esa realidad supone aportar unas guías de trabajo, cumplirlas y coordinar al equipo para que las cumpla también.

    El otro ámbito a considerar es el de la atención. Los directivos, en estos momentos de incertidumbre, deben abordar mayor atención a los equipos para resolver dudas, necesidades y procesos.

    La atención a las dudas está vinculada con lo que hemos expuesto de la transparencia. Hay dudas sobre la resolución del presente y del futuro. Aquí debe haber un mensaje unitario desde todos los cargos directivos, previa resolución con los representantes de los trabajadores.

    La atención a las necesidades está más relacionada con todo aquello que se requiere para el desarrollo del trabajo. Este es uno de los grandes retos en situaciones como la actual: cómo saber ayudar a combinar las necesidades profesionales con las familiares en entornos en los que hay personas a cargo, tanto menores como mayores.

    Aquí cabe desde los directivos mucha flexibilidad y capacidad para integrar lo profesional con lo personal. Siempre con una acción unitaria y consensuada.

    Finalmente está la atención en los procesos. Es una necesidad definir claramente los nuevos procesos con herramientas online, aunque sean temporales. -de ello hablábamos en el anterior artículo de opinión-. Aquí es importante que la dirección atienda correctamente todas las dudas de funcionamiento y de validez que este proceso nuevo pueda generar. A fin de cuentas, es una de las bases para la evolución adecuada del proceso.