Opinión

Una tarea necesaria: directivos que preparan a directivos

  • Miércoles, 23 de Mayo del 2018 CEDE

    Preparar a nuevos directivos ya ha dejado de ser una tarea solamente para los más veteranos en las compañías. Es una labor que va en el ADN de cualquier directivo. La nueva hornada de líderes, ubicada en cualquier punto de la organización, así lo demanda. Para la empresa, los resultados futuros serán muy positivos.

    Leonardo da Vinci sabía que era el inventor de la técnica del 'sfumatto', ese difuminado que tiene su máxima expresión en la enigmática sonrisa de la Gioconda. Lo sabía, y el secreto no lo guardaba. En su taller todos los aprendices podían conocer el cómo y, con el tiempo, mejorar la técnica ellos mismos. Leonardo se contentaba con el haber creado la semilla y generar frutos.

    Michelangelo sabía que era el máximo representante de la perfección realista en sus formas escultóricas. Lo sabía, y se lo guardaba para él. Rechazaba cualquier aproximación de terceros. Ambos están ubicados en la época del Renacimiento, pero el primero, Leonardo, es la máxima expresión de los valores del humanismo.

    ¿A cuenta de qué aparece este relato en la temática que aquí tratamos? A cuenta de que los directivos tienen el reto de humanizar, en el sentido renacentista de la palabra, sus tareas en la empresa con los 'aprendices', los jóvenes líderes que existen en cualquier compañía. ¿Y lo deben hacer los 'jóvenes Leonardos' o los 'veteranos Leonardos'? Lo deben hacer todos los 'Leonardos'. El beneficio personal, profesional y de la misma organización está asegurado.

    Esos jóvenes líderes son gente fresca, con nuevos valores y nuevas formas de funcionar. Disponen de impulsos muy potentes pero que deben ser moldeados por los directivos que ya tienen la experiencia de liderar, aunque sea mínima pero consolidada. La labor de esos directivos debe formar parte de la gestión. Además, será algo que retroalimentará a ambos.

    Una primera reticencia que puede aparecer al entrar en acción es la creencia de que esos jóvenes líderes hacen, y creen, en cosas tan nuevas que será 'imposible' entenderles y que se precien a entender. Nada más lejos de la realidad.

    Primero, se ha comprobado que son extremadamente leales a aquello que les motiva y les proporciona nuevos estímulos. Además, sus formas de aprendizaje no distan mucho del contenido clásico. Los canales puede que varíen -el mundo online, las redes sociales o los dispositivos móviles-, pero en el fondo se nutren de las mismas fuentes con las que se han nutrido los directivos -en modo 'grado' o en modo 'formación continua'-.

    Sí que disponen de unos valores, como hemos dicho, nuevos, pero siguen creyendo en las ideas, la tecnología y la lógica razonada para tomar decisiones. Y, sobre todo, lo que piden es ser mentorizados: que alguien les conduzca, les ponga en duda sus creencias, les discuta y les valide con argumentos sólidos sus propuestas.

    Por lo tanto, la acción que deben desarrollar los directivos ‘Leonardos’ empieza por mentorizar e interactuar con esos líderes -obviamos aquí hay la tarea de detectar a esos líderes, empezando por el top de la empresa-.

    La segunda es la de facilitar siempre el trabajo en equipo y la colaboración entre los miembros. De aquí viene la tercera pata de las acciones: potenciar el valor del ‘feedback’. Y, sobre todo, transparencia.

    Es curioso como esa transparencia en tiempo real se ejemplifica en una empresa que ha abierto los datos a toda la organización y, también, al mismo Consejo. En este caso, la ‘mentorización’ ha ido de abajo a arriba: ahora los miembros del consejo pueden ir a las reuniones para discutir y debatir el funcionamiento de la empresa, sin dedicar tanto tiempo a escuchar los informes mensuales o trimestrales.

    Aparte de este ejemplo, y en conclusión, la tarea de preparar a los futuros directivos, que parecía tediosa, que se veía como innecesaria, y propia de directivos ‘Michelangelo’, se ha convertido en algo necesario y, sobre todo, valorado por los ‘Leonardos’. El humanismo siempre acaba triunfando.