Daniel Faura, presidente de ACCID

15/04/2020

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¿Cómo está afectando esta situación a su entidad y a su sector?, ¿qué repercusiones prevé? 

ACCID es una asociación que integra a profesionales y académicos del ámbito de la contabilidad y la gestión, siendo sus fundadores los colegios profesionales y contando como socios protectores a universidades, escuelas de negocios, firmas consultoras y auditoras, empresas y organizaciones empresariales.

Por lo tanto los efectos del Covid-19 y el obligado confinamiento ha supuesto para nuestra entidad, y como para todas las de nuestro entorno, una preocupación inmediata por la contención y protección de la salud de nuestros empleados y nuestros asociados, que ha comportado entre otras cosas el cierre temporal de la sede, y al mismo tiempo organizar nuestra actividad a través del teletrabajo y de las herramientas tecnológicas que permiten seguir ofreciendo a nuestros miembros: divulgación de publicaciones técnicas, seguir con el envío periódico de nuestra newsletter, que ha incorporado un apartado especial relacionado con el Covid-19 en el que se recopilan todas las disposiciones oficiales de los ámbitos económico, financiero, fiscal, financiación, laboral, internacional... También se siguen convocando conferencias y presentaciones a través de plataformas on-line.

Afrontar la organización del futuro, deberá contemplar más que nunca la colaboración, la cooperación y la solidaridad, con todos nuestros grupos de interés, especialmente los colegios fundadores y los socios protectores, desarrollando iniciativas que aporten valor y contribuyan a la consolidación de la misión para la que ACCID fue creada.

 

En el contexto actual, ¿cómo se puede mantener la confianza en los mercados?, ¿y dentro de la empresa? 

Los efectos del virus y sus consecuencias en la economía y en los mercados han puesto de manifiesto que los modelos de predicción conocidos y aplicados hasta el momento, incluido el llamado entorno VUCA (Volatilidad, Incertidumbre, Complejidad y Ambigüedad), no han sido capaces de anticipar y prevenir la vulnerabilidad de nuestro sistema. 

Las organizaciones deben afrontar planes de contingencia que les permita hacer frente y dar respuesta a los efectos inmediatos, de manera que sufran el mínimo daño posible, para ello es importante que conozcan y aprovechen los beneficios de las medidas de política fiscal, monetaria y social que los distintos gobiernos están aprobando. Pero al mismo tiempo deben actuar también no en términos de “lo que hacían” sino centrados en lo que “deberán hacer”, actuando con celeridad, creatividad, resiliencia y responsabilidad. Valores como la transparencia, la cooperación, la solidaridad y la responsabilidad -acccountability-, deberían formar parte integral de la misión de cualquier organización. 

 

¿Existen diferencias y semejanzas entre cómo ejercer el liderazgo en un entorno de alarma social como el actual y otras situaciones? 

El liderazgo en cualquier situación y entorno debe ejercerse: ganándose la confianza de sus personas y equipos, estimulando su creatividad, generando entusiasmo, fomentando la iniciativa y potenciando y reconociendo su compromiso. Para ello deber actuar afrontando los cambios, gestionando las incertidumbres, actuando de forma coherente y consistente, desarrollando empatía y escucha activa, comunicando de manera asertiva y fluida, destacando la importancia del vínculo y el sentido de pertenencia conectando emocionalmente con las personas. 

 

Desde su experiencia, ¿qué recomendaciones daría a los directivos para gestionar la coyuntura actual? 

La situación actual de emergencia, requiere especialmente del ejercicio de liderazgos resonantes, que generen emociones positivas en todo su entorno. Para ello es imprescindible que actúen mostrando calma, serenidad, control y proximidad. Proyectando confianza en sus equipos, confirmando el compromiso de la organización para salir de la situación con los mínimos daños posibles tanto para la entidad como para todos los grupos de interés de su entorno. Comunicando oportuna y regularmente, compartiendo y explicando las medidas que se adoptan. Involucrar y solicitar la colaboración de toda la organización, tanto en el ejercicio eficiente de sus responsabilidades como en las no habituales que será necesario compartir. 

Ejercer como nunca antes la compasión. No todas las personas de la organización tienen el mismo entorno de responsabilidades, la misma capacidad de resistencia y de resiliencia ante situaciones extremadamente adverses como ésta. El liderazgo también debe tener esto en cuenta escuchando activamente, comprendiendo, facilitando que todas las personas se sientan integradas singular y equitativamente. 

Son momentos de practicar la responsabilidad social en su grado máximo, por lo tanto, las empresas y organizaciones deben también salir de su misión propia y acercarse a las comunidades a las que pertenecen, ofreciendo colaboración en los ámbitos en los que pueden ser de ayuda general. 

Por último, y no menos importante, la coyuntura exige a los líderes una extrema preocupación per la liquidez. Una vez protegida la salud y el bienestar de las personas, es importante también velar para garantizar la salud financiera de la empresa.