Luis López-Cózar, presidente Club EOI

15/04/2020

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¿Cómo está afectando esta situación a su entidad y a su sector?, ¿qué repercusiones prevé? 

Desde la Asociación de Antiguos Alumnos de la EOI (CLUB EOI), hemos interiorizado este momento como una oportunidad de acercarnos a nuestros alumnos, de intentar conocerlos mejor, de provocar su respuesta, de motivar su participación, de profundizar en sus expectativas y sus necesidades. 

En este sentido, recientemente nos hemos dirigido a ellos -a través de un comunicado interno- en el que les decíamos “Desde el CLUB EOI queremos dirigirnos a ti para decirte que seguimos a tu lado, con las ganas de siempre, y con la resolución de ayudarte a afrontar este reto sin perder la ilusión y manteniendo nuestro deseo de UNIR PROFESIONALES, y hacerlo de manera RESPONSABLE”. 

De eso se trata, de ser responsables y de estar a la altura de las circunstancias. Así entendido, vemos esta situación como un periodo de espera activa, en la que, aunque están aplazadas las actividades inicialmente previstas para estas fechas, se mantienen los servicios no presenciales, el acceso preferente a bases de datos y al repositorio de contenidos virtuales, de la biblioteca EOI. Además de lanzar la posibilidad de un voluntariado social (dentro del CLUBEOI SOCIAL) y recursos gratuitos vinculados con la formación abierta. 

En definitiva, seguir adelante, “con normalidad”, a la espera de que la situación termine cuanto antes. 

 

En el contexto actual, ¿cómo se puede mantener la confianza en los mercados?, ¿y dentro de la empresa? 

Efectivamente, el valor de los mercados se basa en la confianza, por lo que todas las acciones encaminadas a mantenerla irán directamente enfocadas a minimizar las incertidumbres a corto y medio plazo. En mi opinión, la confianza se fortalece, consiguiendo una apariencia de normalidad llevada a rutina. Hay que huir de 

alarmismos, y de tremendismos. En este tipo de situaciones no son los “realistas” los que van a sacarnos de la situación de incertidumbre, sino los que sean pacientes, prudentes y perseverantes. 

En el mundo empresarial, como en cualquier realidad de la vida cotidiana, la normalidad es la clave y, por tanto, hay que apostar, más que nunca, por la visión y los valores de la compañía. Hay que darles profundidad y rigor, hay que demostrarles a todos los grupos de interés de la empresa -empleados, clientes, proveedores, accionistas, entorno social, etc.- que son lo que dicen ser, sin ruidos ni alaracas, simplemente dejar que la empresa hable, pero no a través de sus palabras sino a través de sus hechos. Mantener la rutina -si es sana, si es equilibrada, si es integral- mantenerla, simplemente, con toda normalidad y tranquilidad. 

 

¿Existen diferencias y semejanzas entre cómo ejercer el liderazgo en un entorno de alarma social como el actual y otras situaciones? 

La diferencia no es de cualidad sino de cantidad. Hay que dar “más dosis de liderazgo”. El líder es líder en cualquier circunstancia y si no, no lo era. Si algo demuestra una situación de alarma social es el que el líder es líder y si algo impulsa esa situación es a que sea más líder. Es, una vez más, un momento privilegiado para testar la capacidad de liderazgo, para ver, “blanco sobre negro”, sus convicciones, su estructura y solidez, su capacidad de enfrentar las situación complicadas y atípicas y encontrar las soluciones convirtiéndolas en nuevas oportunidades, en nuevas visones de crecimiento y reforzar así la sostenibilidad de la empresa. 

 

Desde su experiencia, ¿qué recomendaciones daría a los directivos para gestionar la coyuntura actual? 

Lo primero sugerirle que “resetee el ordenador”, manteniendo la información que había en “C”, pero limpiarlo de archivos temporales y de restos de programas antiguos, pasar un nuevo antivirus, y ponerlo al día con nuevas versiones de programas actualizados.

A partir de ahí, como decía anteriormente, revestir el día a día de normalidad, aunque siendo consciente de que la situación no es frecuente. Esto significa, que hay que seguir haciendo las tareas cotidianas, pero con las limitaciones que supone esta situación infrecuente y temporal. Hay que impulsar a los equipos con ilusión y con creatividad, pero con mucha comprensión. Uno de los retos a la hora de salvar esta situación es la conciliación. Hoy más que nunca, la tan nombrada conciliación es un reto y una aplastante realidad. Hay que saber dejar tiempo a los empleados para que puedan “encajar las fichas del puzle”, hay que animarlos a que lo hagan porque solo así se podrá conseguir un ritmo de trabajo sostenible y que, sirviéndonos de puente, nos lleve en volandas hasta el final de la crisis.