Oportunidades en Atracción de Inversión

01/08/2016
Inversiones en empresas capaces de “disruptar” un sector, y cuya propuesta de valor consista en el desarrollo de una plataforma, y en empresas que transformen la manera en que nos llegan los servicios básicos cada día.

La mayor parte de las oportunidades de inversión que emergen en el mundo, a nivel local y global, resultan, justamente, de la combinación de oportunidades en los demás 19 temas tratados en este texto. Así, por ejemplo, el crecimiento de la población en las ciudades, combinado con el avance de las tecnologías alimentarias, otorga relevancia a la inversión en tierra arable y en la industria de elaboración y transformación de alimentos. El envejecimiento de la población, junto con el aumento de los costes sanitarios, deriva en oportunidades en el diseño y construcción de residencias para personas mayores, servicios de cuidado personal, nuevas formas de ocio, etc.

Nuevas formas de generación de energía, en especial las de naturaleza renovable, de distribución de energía (smart grid), los servicios médicos, reinventar la formación continua de los profesionales, la biotecnología aplicada a la nutrición, la tecnología para la eficiencia en los cultivos, etc., son otros temas que atraen hoy en día la atención de inversores en todo el planeta.

La volatilidad en los mercados de recursos, que la economía circular subraya como una de las principales razones para hacer migrar nuestros sistemas actuales hacia sus modelos y propuestas, convierte en un reto de gran calado seguir generando resultados estables a lo largo del tiempo. Será más y más difícil acertar en las previsiones si se confirma que nuestro sistema económico se convierte en una red compleja de agentes y organizaciones, con sus “efectos mariposa” y su creciente impredecibilidad (la no aplicación de la causalidad a los sistemas complejos).

Habrá que desarrollar mecanismos de inteligencia que actúen como radares para la inversión. Y con una tendencia creciente: inversiones en empresas de tamaño mediano, con conocimientos tecnológicos diferenciales y/o con habilidad para moverse ágilmente por un mercado al que pueden dar forma.

Por otra parte, las últimas décadas han demostrado la vigencia de la tesis schumpeteriana de la destrucción creativa: empresas que aparentemente emergen “de la nada” rompen el prolongado dominio de otras empresas de larga historia, incluso estremecen los cimientos de algún oligopolio de facto. Los libros ya no se venden en las librerías, las aerolíneas captan a sus clientes directamente, el negocio de las pernoctaciones en ciudades se ve alterado por nuevos jugadores. La disrupción es una realidad.

Muchos inversores con elevada tolerancia al riesgo apuestan (quizás nunca mejor dicho) por modelos de negocio atrevidos, que atentan directamente contra ciertos status quo. La desintermediación de la economía, en múltiples sectores y con diversos matices, es posible gracias a las nuevas economías de plataforma. Lo relevante ahora no es crear un producto o servicio en concreto, sino establecer la plataforma que opta a convertirse en el estándar, en aquella por la que otros productos o servicios deben pasar. Una plataforma que sea el nuevo mercado en el que realicen la mayoría de transacciones. El negocio no es vender una app, sino tener la plataforma en la que se venden las apps. 

Interesa también la inversión en casi todo tipo de industrias e infraestructuras de países con crecimientos rápidos, siempre que sea con modelos de negocio afinadamente ajustados a las necesidades de sus mercados. Países que necesitarán industria alimentaria, fuentes y redes de energía, sistemas de distribución de agua, con unas tecnologías que en muchos casos podrán saltarse los aprendizajes forzosos acumulados en el despliegue de redes de servicios públicos en Occidente durante décadas (leap frogging). 

En otra dirección, los fondos soberanos, que son ya unas cien instituciones procedentes de todos los continentes, se interesan por activos de alto valor añadido en sectores como hospitales, tecnológicas, agroalimentarias, distribución de agua, infraestructuras, etc. Inversiones en las empresas que hacen posible que los servicios básicos en nuestras ciudades funcionen cada día.