Oportunidades en Economía Circular

25/07/2016
Un nuevo modelo económico basado en la reutilización y aprovechamiento de las “inversiones almacenadas” en la fabricación de productos en términos de componentes, energías y trabajo.

El sistema económico hoy mayoritario en el planeta se basa en el consumo lineal: se buscan y utilizan materias primas para fabricar productos y servicios que, tras ser consumidos, se tiran (el consumidor se deshace de ellos). El acceso a los recursos naturales imprescindibles para mantener este sistema en constante movimiento se va complicando conforme más sociedades alcanzan el nivel de consumo antes reservado a un pequeño grupo de países (se estima que en 2030 se incorporarán a la clase media más de tres mil millones de consumidores en el conjunto del planeta).

Así, el aumento del consumo en los países emergentes incrementa de tal forma la presión sobre el precio de los recursos (materias primas y energía) que el precio medio de cuatro grupos básicos de insumos (alimentos, otros productos agrícolas, metales y energía) más que se duplicó en el período 2000-2010. Las caídas de precios en los últimos tres años son solo un receso en la tendencia.

La escasez de recursos, la consiguiente dificultad de acceso a los mismos y la volatilidad de sus precios impulsan el interés por un nuevo modelo económico basado en la reutilización de los materiales empleados en la fabricación de productos. Y en el aprovechamiento de las “inversiones almacenadas” en su producción en términos de componentes, energías y trabajo. La idea es que el esfuerzo aplicado en la extracción, producción y distribución de un producto puede ser aprovechado más de una vez: un nuevo modelo basado en el uso regenerativo de los recursos no renovables. Se denomina economía circular a este modelo.

Según sus impulsores, “una economía circular es un sistema industrial restaurador o regenerativo por intención y diseño”. En él, se sustituye el concepto de “vida útil” de un producto por el de restauración, se promueve el uso de las energías renovables, se elimina el uso de productos químicos tóxicos, que perjudican la reutilización, y se tiene como objetivo la eliminación de los residuos a través de “un mejor diseño de materiales, productos, sistemas, y, dentro de estos, de los modelos de negocio.”

En el modelo de la economía circular se hace una estricta diferenciación entre los componentes consumibles y los duraderos de un producto. Los consumibles, también denominados “nutrientes biológicos”, son componentes de origen natural que pueden ser devueltos de manera segura a la biosfera. Los duraderos son producidos a partir de “nutrientes tecnológicos”, como metales y plásticos, que no pueden ser devueltos directamente a la naturaleza y que, por lo tanto, se diseñan desde el principio para ser reutilizados.

En lo que respecta al uso de estos nutrientes tecnológicos, se habla de usuario más que de consumidor: la relación entre las empresas productoras y las personas no se basa en la linealidad compra-consumo-desecho, sino en un “contrato” que extiende la utilidad del producto en el tiempo, a través de modelos de alquiler, o del uso compartido o colaborativo, y que garantiza el retorno del mismo al final de varios ciclos de uso, para la reutilización de sus componentes.

En la economía circular será fundamental, pues, redefinir muchos modelos de negocio. En particular, habrá que superar el principio, hoy dominante en las empresas, de que “vender más implica ganar más”. La transición hacia un modelo de economía circular estimularía el desarrollo de nuevas tecnologías y la consiguiente innovación. Y se precisarán nuevos profesionales, con nuevas capacitaciones.

Según sus impulsores, más allá de su impacto medioambiental y social y la potencial generación de empleo, el impacto económico de la economía circular podría ser enorme: solo en la Unión Europea, un escenario moderado de adopción de sus principios representaría un ahorro, únicamente en términos del coste de materias primas, de más de 300.000 millones de euros al año, y un escenario avanzado supondría más de 500.000 millones.