Stella Raventós, presidenta de la Asociación Española de Asesores Fiscales

15/04/2020

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¿Cómo está afectando esta situación a su entidad y a su sector?, ¿qué repercusiones prevé? 

Dejando aparte las consideraciones humanas, que son prioritarias en estos momentos, nuestra entidad, la Asociación Española de Asesores Fiscales (AEDAF), se ha visto muy afectada por la situación. Como es sabido, el Gobierno, no obstante las numerosas peticiones hechas por la propia AEDAF y por el sector en general, no ha aceptado posponer las declaraciones y autoliquidaciones de impuestos. 

Los miembros de la AEDAF han quedado impactados, como ciudadanos y como responsables de las obligaciones tributarias de sus clientes. El Gobierno ha hecho caso omiso de las recomendaciones de la OCDE y de la Comisión Europea e incluso del ejemplo de todos los países de nuestro entorno, que han concedido una moratoria. Desde el punto de vista económico, las empresas y los autónomos van a tener serias dificultades para hacer frente a los pagos. Desde el punto de visto del cumplimiento formal, va a ser muy difícil que se puedan presentar correctamente muchas autoliquidaciones y declaraciones, porque no todos los clientes (y, por ende, sus asesores) disponen de la información completa. La repercusión en las relaciones entre la Administración Tributaria y los asesores no va a ser nada positiva. 

 

En el contexto actual, ¿cómo se puede mantener la confianza en los mercados?, ¿y dentro de la empresa? 

Mantener la confianza de las empresas, especialmente las pequeñas y medianas no va a ser nada fácil, sobre todo cuando no solo no se están dando facilidades por parte de las autoridades, aunque se diga lo contrario. 

 

¿Existen diferencias entre cómo ejercer el liderazgo en un entorno de alarma social y otras situaciones? 

Las diferencias son de intensidad. En un momento tan difícil como éste, se exige más de los líderes, porque los miembros de una organización pueden sentirse desorientados. Se impone un mayor esfuerzo y, sobre todo, escuchar más que nunca, para conocer las necesidades de dichos miembros. Y, por último, motivar a los demás para que, centrándose en su trabajo, tengan menos tiempo para preocuparse por la situación.

 

Desde su experiencia, ¿qué recomendaciones daría a los directivos para gestionar la coyuntura actual? 

Intentar ir un paso por delante de los problemas que pueden aparecer, tranquilizar, trabajar más que nunca y, repito, escuchar y dar respuesta a las necesidades de los miembros de la organización.