La mejor terapia para estar preparados y reducir el temor ante la posibilidad de perder o cambiar de empleo es cultivar la autonomía, la competencia y la socialización. Si a ello le sumamos un trabajo de análisis de nuestra historia profesional y de creación de marca personal, llegaremos ante la mirada y evaluación de los responsables que gestionan el talento de las empresas con la batalla casi ganada.







