Cómo evitar que una nueva tecnología se convierta en un caballo de Troya

Jorge Betzhold, Paulina Meirone | Harvard Deusto


La promesa de valor de una nueva tecnología puede convertirse en su mayor trampa si la organización no está preparada para recibirla. Jorge Betzhold y Paulina Meirone, en un artículo publicado en Harvard Deusto Business Review, proponen un marco para evitar que la inversión tecnológica se convierta en el origen de los problemas que pretendía resolver. Su diagnóstico es contundente: los líderes que adoptan tecnología sin orquestar simultáneamente su modelo operativo y su configuración cultural obtienen una fracción de los beneficios esperados y generan disfunciones que destruyen valor.

Los autores identifican cinco elementos que deben articularse de forma coherente para que cualquier implementación tecnológica genere impacto real: los objetivos estratégicos, el modelo operativo, la configuración cultural, la tecnología en sí misma y las personas. A través de cuatro casos —ERP, automatización, IA generativa y agentes de IA autónomos—, ilustran cómo la complejidad del cambio organizacional requerido se intensifica progresivamente, y cómo la resistencia de los equipos no es un obstáculo secundario sino una señal de inadecuación sistémica que los líderes deben gestionar de forma proactiva.

La propuesta central del artículo interpela directamente a la alta dirección: el verdadero reto no es tecnológico, sino el de actuar como arquitectos de una transformación integral donde tecnología, cultura y modelo operativo convergen hacia capacidades organizacionales que generan ventaja competitiva sostenible. En un entorno donde el cambio es permanente y la confianza se ha convertido en capital crítico, esta visión orgánica de la transformación resulta no solo pertinente, sino necesaria.