El coste del trabajo humano tras el desarrollo de la IA

Equipo Do Better


El desarrollo de la inteligencia artificial no es autónomo ni mágico: detrás de cada modelo hay miles de microtareas realizadas por trabajadores humanos, en su mayoría en el Sur Global, en condiciones precarias y a menudo expuestos a contenidos perturbadores.

Un seminario celebrado en Esade, con la participación de Antonio Casilli, catedrático de Sociología en Télécom París, abordó esta realidad y planteó los retos éticos que conlleva la digitalización del trabajo. El proyecto de investigación DigitalWORK, liderado por Anna Ginès i Fabrellas y Raquel Serrano Olivares (Universitat de Barcelona), explora precisamente cómo las tecnologías digitales están transformando el empleo y qué marcos de gobernanza son necesarios para garantizar transparencia y condiciones laborales justas.

El artículo de Do Better pone de relieve cómo la economía de la IA reproduce desigualdades globales: mientras el Norte se beneficia de servicios inteligentes, el Sur proporciona mano de obra barata y desprotegida. Además del impacto económico, los daños psicológicos de la moderación de contenidos muestran un coste oculto que rara vez se reconoce.

La reflexión es clara: para que la IA sea realmente transformadora debe ser también justa, evitando que la comodidad de unos se construya sobre la explotación de otros.