La creciente presencia y proactividad del sur global representa un cambio estructural en el sistema internacional que exige una actualización estratégica de las relaciones de España y la Unión Europea (UE) con este conjunto heterogéneo de países. La evidencia muestra que estas relaciones van más allá de la ayuda al desarrollo y son ya sustanciales y crecientes, tanto en comercio como en inversión directa, cooperación científica y tecnológica, e incluso en el plano diplomático y de seguridad. Por lo tanto, esta reconfiguración debe extenderse a todas las dimensiones, adoptando una aproximación más integral.







