Los fondos de fondos (FoF) han dejado de ser un instrumento para el desarrollo de mercados de capital riesgo y se han convertido en una herramienta de política económica y seguridad nacional. Semiconductores, inteligencia artificial, hardware cuántico, cadenas de suministro críticas, defensa: detrás de todos esos frentes aparece una misma cuestión de poder e inversión.
En este análisis publicado originalmente en Project Syndicate, Lars Frølund y Fiona Murray, profesores de la Escuela de Administración Sloan del MIT, examinan cómo los gobiernos están utilizando los FoF para dirigir capital hacia tecnologías estratégicas, blindar ecosistemas de innovación frente a inversores hostiles y reforzar alianzas entre países. Los autores advierten que, cuando están mal diseñados, estas estructuras reproducen los fracasos conocidos de la inversión pública capturada por la política. Pero cuando responden a un doble mandato bien articulado, que combine objetivos de seguridad económica con disciplina de mercado, pueden convertirse en una palanca real para construir capacidad industrial estratégica sin renunciar a la lógica comercial.







