Muchas veces la innovación en una empresa se construye sin definir claramente el por qué y para qué se quiere innovar. Ello supone, entonces, dificultades tanto en la implementación como en la continuidad de la estrategia innovadora. Es necesario haber definido el por qué y el para qué la innovación, de manera que dispondremos de métricas para medir su impacto. Esas métricas, como se indica en el artículo recomendado, pueden ir tanto para el proceso como para el resultado.
En el proceso puede ser necesario saber cuántas patentes ha generado la innovación, cuantas ideas han fracasado o cuanto tiempo hay desde que nace una idea hasta que sale a mercado. En los resultados se debe saber cuántos ingresos han generado las nuevas ofertas, y su porcentaje en relación con la oferta existente. También los costes que se han reducido, o el nivel de satisfacción de los clientes.







