Judith Arnal, investigadora principal en el Real Instituto Elcano, propone en este artículo un giro relevante para decisiones de inversión, cadenas de suministro o exposición internacional: el riesgo geopolítico no se mide con un solo indicador. Junto al GPR, que capta amenazas y escaladas de seguridad, Arnal introduce el GEPU y el TPU para distinguir cuándo la tensión es securitaria y cuándo se transmite por canales económicos o comerciales, como aranceles, sanciones o controles tecnológicos.
La aportación está en la lectura combinada: cuando solo se activa el GPR, el riesgo es predominantemente de seguridad; cuando se activan GEPU o TPU sin GPR, la tensión avanza por vía económica o comercial; y cuando los tres coinciden, la geopolítica se transforma en shock geoeconómico sistémico. Esa distinción marca la diferencia entre una tensión políticamente ruidosa pero económicamente contenida y un episodio con capacidad real de alterar el funcionamiento de la economía global.







