¿Un agente de IA es un empleado?

Alberto Díaz García | Harvard Deusto


Los agentes de inteligencia artificial ya no son una promesa: se integran en las organizaciones en un clic, ejecutan tareas sin intervención humana y se cuentan por decenas, centenares o miles en empresas de cierto tamaño. Sin embargo, el marco organizativo que los acoge, el organigrama heredado de la era industrial, no ha cambiado. Esa es la tensión que articula este artículo de Harvard Deusto.

El autor plantea una pregunta que incomoda: si un agente de IA actúa, decide y completa tareas de forma autónoma, ¿es un empleado? La respuesta no es técnica, sino organizacional. Los agentes no conocen la cultura de la empresa, no tienen período de adaptación y no entienden de silos ni de política interna. Simplemente ejecutan. Eso elimina fricciones, pero también obliga a redefinir el rol de las personas, los mecanismos de toma de decisiones colectiva y los modelos de liderazgo. El verdadero diferenciador, concluye el autor, no es la adopción de agentes, sino la calidad de la colaboración entre personas y máquinas, algo que ningún organigrama recoge todavía.