CEO: Errores en oportunidades

miércoles 23 de marzo del 2022
Todos los errores se convierten en oportunidades. En muchos de nuestros artículos de opinión tratamos la gestión por parte de los directivos. Es este un buen momento para hacer una recopilación de aquellos errores que hacen los CEOs y que pueden convertirse en oportunidades para mejorar la gestión.


En general, los CEOs son los que deben aprovechar su visión panorámica de la organización y del entorno para incidir en el devenir de la misma. Gestionar activos y potenciarlos es su labor. Y aquí residen muchos errores. En realidad, el error es la semilla de la oportunidad. Por lo que es bueno repasarlos y ver lo que se puede aprender o modificar de ellos.

Un primer error es el de aplicar lo conocido. Cuando un CEO empieza de nuevo, mantener al cien por cien lo que se ha hecho hasta entonces es contraproducente. La empresa quiere novedad. Es evidente que no se debe liquidar todo lo existente. Hasta es necesario que se mantenga durante un tiempo y, gradualmente, se modifique lo que no sirve y se mejore lo que servía.

Por lo tanto, cabe cambiar las cosas, pero de forma gradual y coherente. Mantener lo existente es el error. Promover el cambio es lo necesario. Si se promueve el cambio se da un salto hacia adelante. Si, además, se hace con la prudencia suficiente que evite el shock, la organización lo acepta con mucha más claridad.

Un segundo error es concentrarse en la ejecución y no en la visión del equipo. El CEO debe inspirar y mentorizar al equipo. Debe mostrar que tiene una red y un ecosistema que fundamenta la inspiración a los otros. Ello va más allá de solamente fijarse en el número y las métricas.

Aquí aparece una tercera oportunidad, la de traer al equipo a los mejores. Aquí es importante disponer de una clara definición de los servicios y tareas que deben desarrollarse en la organización. De cada tarea y servicio, por menor que sea en toda la cadena de valor, se debe traer a los mejores. Con ello se conseguirá que la empresa tenga mejor oferta y resultados y, por lo tanto, sea más fácil compensar adecuadamente a esos mejores.

La cuarta oportunidad está en delegar más. Se debe evitar el error de concentrar todo el trabajo en tareas que un CEO puede hacer pero que no aportan nada. Delegar implica responsabilizar al equipo. Y la mejor forma de ratificar la delegación responsable es la definición de la estrategia.

Aquí está una quinta oportunidad. El CEO debe concentrarse en la estrategia. Dedicar tiempo en definir y desarrollar una estrategia sólida para la organización. Con esa hoja de ruta es con la que se puede delegar al equipo.

También vinculado con el equipo está la necesidad, más que oportunidad, de prescindir de las personas que no aportan e intoxican al resto. Ello debe hacerse solamente cuando sea necesario. Pero debe hacerse.

Finalmente, es clave trabajar correctamente con la junta directiva. El CEO debe hacerlo para asegurar que la estrategia y su ejecución se activa de manera eficaz.