Trabajar en la carrera profesional significa activar experiencias y habilidades para incidir en el puesto actual y en el camino que uno quiere trazarse. Planificar la carrera profesional es necesario.
En el camino hacia el crecimiento profesional se debe pensar en la asunción de responsabilidades, en la capacidad para flexibilizar las acciones y en potenciar la ambición junto con los valores propios de la humildad. Durante ese camino se llega a la dirección de equipos. Ahí no termina el proceso. Saber crecer como directivo también forma parte de la carrera profesional.
De hecho, las fases del desarrollo profesional suelen empezar con un proceso de experimentación de distintas opciones. En ese proceso se conocen diferentes ámbitos y posibilidades. Aquí es donde se inicia una segunda fase, que es la de saber desarrollar las habilidades necesarias en esos ámbitos.
A partir de aquí, la tercera fase es la de detectar las oportunidades reales y en las que uno se puede consolidar. Ello da paso al inicio de la escalada de niveles de responsabilidad. En este punto es importante saber cambiar cuando uno siente que ya no puede aportar valor. Mantenerse en un puesto directivo sin perspectivas de mejora es el peor enemigo para uno mismo y para la propia empresa.
Antes de empezar la escalada, hay una serie de elementos necesarios para definir la carrera profesional. Todos ellos deben estar definidos en un plan, flexible pero que debe estar visible para el que lo protagoniza. Ese plan debe marcar unos claros objetivos, a medio y largo plazo. Esos objetivos deben ir acompañados de acciones realizables para conseguirlos. Por ejemplo, activar acciones para aumentar las tareas y responsabilidades en la empresa, empezar una formación especializada o afiliarse a un grupo profesional pueden ser acciones vinculadas.
En este plan debe incorporarse la renovación de la detección de oportunidades. La experiencia que uno va adquiriendo da lugar a detectar posibles oportunidades de mejora y de capacitación. Las de mejora son aquellas que, en una empresa, pueden significar el cambio de posición y el aumento de responsabilidades. Las oportunidades de capacitación son situaciones en proyectos o programas que permiten mejorar las capacidades para el desarrollo adecuado de la carrera profesional.
A su vez, el plan de la carrera profesional debe disponer constantemente del ‘feedback’ de personas que han pasado por lo mismo. Ello debe buscarse tanto dentro de la compañía como fuera de ella. Es por ello, en este segundo caso, que es importante hacer crecer la red profesional. La presencia en reuniones y actividades fuera de la oficina es importante para alimentar el ecosistema.
Todo ello debe tener un mínimo de monitorización. Es importante anualmente marcarse unos hitos y acciones realizables. De manera periódica se deben revistar esos hitos y acciones, para ver su cumplimiento y mitigar la falta de logros. Es importante saber detectar los fallos y aprender de la falta de progreso en el plan para la carrera profesional.
De hecho, lo más importante es considerar que la ejecución y consecución de la carrera profesional parte, mayoritariamente, de un camino marcado a conciencia.







