Dirección ejecutiva, gerencia y resultados

miércoles 13 de octubre del 2021
Es importante tener claras en una empresa las diferencias entre los cargos directivos. En especial. las de la dirección ejecutiva con la gerencia de la empresa. Además, hay que tener en cuenta qué tipo de comunicación debe llegar a un cargo y al otro. Todo para orientar a resultados los procesos de la organización.


Imaginemos una reunión con la gerencia de una empresa para comunicarle el proceso de un proyecto. Las bases de la comunicación deben integrar la metodología desarrollada, los resultados concretos alcanzados hasta el momento y la previsión de los resultados finales. La misma reunión con la dirección ejecutiva debe centrarse en los argumentos para justificar los resultados finales y su efecto en la estrategia y el crecimiento de la compañía.

Este ejemplo, de manera simple, sirve para diferenciar a la gerencia de la dirección ejecutiva de una empresa. La gerencia disemina la implementación de la estrategia y la cultura de la compañía. La dirección ejecutiva es quien define dichas estrategia y cultura, vela para que la gerencia lo ejecute y, a su vez, alimenta el ecosistema externo de la empresa para abrir nuevas vías de desarrollo.

La definición de la estrategia se basa en la realidad actual y el entorno que rodea a la empresa. La visión y la misión que define la dirección ejecutiva debe ser aprobada por la Junta y, en último término, por el mismo Consejo de la organización. Pero, en este contexto, la dirección ejecutiva debe tener suficiente autonomía y confianza de los cargos superiores para actuar.

Habitualmente, la dirección ejecutiva suele iniciar nuevas estrategias una vez consolidadas, o liquidadas si entra en un momento de crisis, las que ha heredado del cargo anterior. Esos cambios suelen ser necesarios para readaptar la organización a las realidades del mercado.

El éxito de esos cambios radican en los fundamentos reales de ellos, y en la comunicación y confianza que tenga la dirección ejecutiva con la gerencia para que, esta, disemine el mismo mensaje hacia el resto de la organización. Si el grueso de la organización no cree en el cambio, es harto difícil que la empresa pueda ni siquiera ejecutarlo con posibilidades de resultados positivos.

A partir de aquí, la gerencia se encarga de impulsar las distintas direcciones de la organización para que ejecuten sus procesos dentro de la cadena de valor. Activa la interrelación entre direcciones, con la connivencia de la dirección de operaciones. Esa dirección es la que distribuye recursos y tiempos para un óptimo desarrollo de los proyectos. Pero la gerencia debe saber conjuntar a ventas con marketing, a producción con ventas, o con finanzas, o con el servicio post-venta. En definitiva, debe saber conjuntar las piezas para que la transversalidad líquida se imponga a la separación por silos de los distintos departamentos.

Por lo tanto, la comunicación que se debe hacer a la gerencia y a la dirección ejecutiva va de resultados, como decíamos al inicio, pero con matices sobre cómo enfocarlos. La gerencia necesita saber de los resultados de la implementación, sin perder de vista el objetivo final. La dirección ejecutiva necesita saber si la implementación conduce adecuadamente hacia unos resultados finales óptimos para la empresa.

Un apunte final: en muchas pymes, sobretodo las más pequeñas, la dirección ejecutiva y la gerencia coinciden en la misma persona. Las funciones de ambos cargos siguen siendo las mismas, pero se debe saber, en esos casos, modificar las formas cuando se juega cada rol.