El liderazgo colaborativo: igualdad y equipo

miércoles 12 de abril del 2023
El trabajo colaborativo es el sustento de un liderazgo inclusivo, y la antesala para conseguir la equidad de género en las organizaciones.


La soledad en el liderazgo es una realidad que debe aceptarse y, a su vez, superarse. La inclusión de las personas de los equipos sirve para sumar en la toma de decisiones. Bajo ese concepto inclusivo se alimenta una cultura empresarial en la que la equidad de género deja de ser un tema a potenciar proactivamente, y que está integrado en la propia idiosincrasia de la organización.

De hecho, un liderazgo solitario, que evita la inclusión, genera confusión en la propia persona, reducción del rendimiento y desconfianza de los miembros del equipo. Es cierto, también, que para llegar a liderar de forma inclusiva, se debe haber experimentado la soledad en el liderazgo. Es necesario reconocer y aceptar que la soledad es algo que todo líder tendrá. Hay decisiones que deben tomarse en solitario. Se pueden establecer relaciones y compartir experiencias y puntos de vista con personas del mismo cargo. Aunque al final, la decisión la tomará uno solo.

Una vez sabido que habrá momentos de soledad, el siguiente paso es aplicar la delegación de responsabilidades hacia el equipo. La delegación eficaz supone identificar las tareas que pueden delegarse y asignarlas a quien dispone de las capacidades para desarrollarlas. Con ello se permite generar confianza en el propio equipo.

A ese aspecto se le debe sumar el proporcionar recursos necesarios para aplicar esa delegación. A los recursos se le debe sumar el apoyo y la mentorización constante para dar opinión y orientación sobre lo que se realiza. Con ello se consigue mejorar mucho la productividad, porque se potencia el talento al facilitar el desarrollo de habilidades con más libertad.

Ese liderazgo inclusivo es también lo que permite integrar la equidad de género en el quehacer de la propia organización. Aún hay mucho camino para recorrer en ese campo. Pero la mentalidad colaborativa en la empresa aporta mucho a facilitar su reducción.

Pongamos en contexto esa temática. Según el Índice Global de la Brecha de Género 2020, la Unión Europea está considerada como uno de los sistemas políticos más avanzados del mundo en lo que respecta a la promoción de la igualdad de género. Pero aún cobran casi un 15% menos de media que los hombres, y a menudo por el mismo trabajo.

El liderazgo inclusivo integra esa falta de diferenciación entre géneros. Además de aumentar las oportunidades de empleo y, también, de liderazgo, la equidad facilita el rendimiento de la organización. Se consigue distribuir tareas en base a la capacitación real, sin prejuicios. Se acentúa el trabajo colaborativo. En el fondo, se consigue atraer y retener a un talento de calidad.

Esos beneficios de un trabajo más inclusivo y equitativo permiten a la empresa a ser más competitiva. Ello es porque ese ámbito forma parte del sistema de valores de las nuevas generaciones. Ellas son las que, a fin de cuentas, forman y formarán el grueso del talento y del propio mercado de adquisición.