Empresas y startups

jueves 13 de mayo del 2021
Ya se ha consolidado que el conocimiento y las capacidades están dentro y fuera de las empresas. La captación de soluciones ejecutadas por las startups es algo activado no solo en grandes corporaciones. Las Pymes, sobretodo las medianas, han activado también mecanismos. La relación entre empresas consolidadas y startups es una oportunidad.


Si una empresa es demasiado lenta, cualquier startup le puede comer el mercado con ofertas más competitivas. Es más, esa startup puede venir de otro sector radicalmente distinto, pero con un producto que cubre las necesidades de un nuevo mercado para ella. La interrelación entre las empresas y las startups es realmente una oportunidad para ambas. La agilidad se combina con la experiencia, la flexibilidad con el acceso a una red comercial consolidada.

La situación actual es que aparecen cada vez más proyectos de aceleración desde el sector privado. En 2015 la tercera parte de las aceleradoras en Europa estaban bajo el paraguas del sector privado, principalmente de corporaciones. Después de seis años ello ha ido en aumento. Es más, al haberse convertido en una ‘commoditie’, en algunos casos ya hay departamentos exclusivamente dedicados a activar relaciones con startups.

A ello debe relacionarse también el aumento del Corporate Venture Capital. Las grandes empresas dedican dinero a invertir en startups para incorporarlas a su negocio, y ya no solamente para probar nuevos mercados sin comprometer el portfolio de la empresa. Porque las empresas empiezan a tener claro que los cambios de las exigencias del mercado deben ser cubiertos por soluciones existentes pero latentes en el ecosistema de las startups. Esas soluciones están probadas, y solamente hace falta testarlas en contextos de gran escala.

Todo ello ha llevado a activar la formalización de las colaboraciones. Ello permite que haya más eficiencia y rentabilidad en el proceso de colaboración. Esa formalización se vincula a los objetivos de la colaboración, que determina el mejor formato.

Hay algunas empresas que aún piensan en el entorno startup como una herramienta para potenciar el intraemprendimiento. Otras ven ya la necesidad de colaborar con ellas para innovar, para mejorar el negocio y para expandirse a nuevos mercados. En el primer caso del intraemprendimiento, los formatos de colaboración son acciones puntuales (hackathons, estadías de startups en la empresa,…) o pequeños programas de aceleración. Ello podría servir también para objetivos de innovación sin que esa se enfoque a resultados a corto plazo.

Cuando se quiere ya mejorar el negocio o expandirse a nuevos mercados, la colaboración con las startups debe pasar por cerrar acuerdos de partenariado -desarrollo conjunto de productos-, inversiones o, también, adquisiciones.

En todo caso, hay un aspecto que las empresas tienen claro que es algo básico para avanzar en el desarrollo de un proyecto con una startups: el piloto. El piloto es el mecanismo para testar una tecnología, para contrastarla o para incorporarla en los productos existentes o con nuevos productos. Los pilotos deben durar entre 2 y 3 meses como máximo, con un equipo que incorpore a personas de la empresa y de la startup.

A su vez, debe estar liderado por intermediarios, a veces externos, que sean capaces de diseñar el piloto y de juntar bien las piezas de la empresa y la startup: actúan con mecanismos distintos, por lo que cabe generar confianza para sacar el mejor resultado del piloto. El siguiente paso será, ya, integrar la prueba, según los resultados, a la producción estandarizada y salida al mercado.

A fin de cuentas, todos salen beneficiados. Empresas y startups deben, como decíamos, aprovechar esa oportunidad.