Gestión responsable

miércoles 21 de diciembre del 2022
La concienciación ante nuestro planeta. El valor y la ética en la gestión de todo lo que comporta la digitalización, sobre todo en lo que a datos e inteligencia artificial se refiere. El saber moverse en un entorno en el que los populismos crecen. Todo ello forma parte de saber gestionar con responsabilidad.


Los directivos deben incorporar en su práctica la gestión responsable de forma proactiva. Las empresas se enfrentan a los retos que se integran en la sociedad. El cambio climático y la digitalización encabezan esos ámbitos de acción.

Es importante determinar hacia quién o qué se es responsable desde la gestión y el liderazgo. En primer lugar está la sociedad. La responsabilidad social va más allá de cumplir con las leyes existentes. De forma coherente se debe siempre actuar de manera que nunca se perjudique a la sociedad.

En segundo lugar se es responsable ante los clientes. La calidad y las funcionalidades de la oferta deben ser necesarias, equilibradas y justas. La transparencia es la base para ello. El precio también debe ser equilibrado.

En tercer lugar cabe ser responsable con los equipos de la propia empresa. Toda la plantilla debe tener un trato igualitario y que sepa facilitar la conciliación profesional y personal.

Finalmente, se debe ser responsable hacia la propiedad. La productividad y los resultados son exigencias de la propiedad. A su vez, todo lo anterior permite potenciar la responsabilidad de la imagen y la marca hacia el exterior. Porque, a fin de cuentas, las inversiones serán siempre mejor protegidas con ese marco previo.

Ante esos cuatro ámbitos de responsabilidad en la gestión, los directivos deben aplicar una serie de principios que faciliten dicho cometido. Hablamos de la credibilidad, el respeto, la imparcialidad y la humanización de las actividades. La empresa debe ser creíble para generar confianza.

También debe respetar a los actores internos y externos. La ética de la imparcialidad es otro de los elementos necesarios para tratar adecuadamente a esos actores. Finalmente, la humanización es básica para incidir en que se trabaja con personas y no con máquinas.

Esos principios son los que facilitarán la gestión responsable para el medio ambiente, la digitalización, la ética y la propia economía. A nivel medioambiental, la gestión deberá comprometerse con la sostenibilidad y las acciones respetuosas con el impacto ambiental. Ahora mismo, las normativas ya obligan a ello en muchos casos.

A nivel de digitalización, la responsabilidad se basará en tener siempre el punto de vista en la ética digital: saber siempre qué derechos tienen las personas ante lo que la digitalización genere. Por lo tanto, la responsabilidad digital está estrechamente relacionada con la responsabilidad ética.

Finalmente, la responsabilidad económica implica que las decisiones que se tomen se comprometan a hacer el bien para la economía, sin rebasar líneas rojas que se aprovechen de la vulnerabilidad de terceros.

Un modelo de gestión responsable desde la dirección siempre será una guía y ejemplo para toda la organización.