Guiar a las empresas

miércoles 6 de julio del 2022
Determinación, flexibilidad e innovación son tres aspectos en los directivos para guiar a las empresas y a los equipos. Hay más, pero esos tres agrupan categorías que mejoran la capacidad de los que ejecutan las tareas. Especialmente interesante es considerar que se pueden tomar distintas direcciones con un mismo objetivo.


La determinación es la primera categoría que un directivo debe aplicar para guiar a sus equipos y organizaciones. Dicha determinación debe combinarse con ser flexible y potenciar la innovación.

A nivel de determinación, lo primero es saber priorizar de forma argumentada. Bajo un plan de acción determinado, las actuaciones del día a día pueden dificultar el avance de los objetivos. El exceso de acciones, y de responsabilidades en los equipos, debe tratarse adecuadamente. Por ello, las direcciones deben facilitar la priorización, e indicar en momentos críticos qué debe activarse y qué puede parar. Ello implica también priorizar asuntos personales de los propios equipos.

También se debe ser determinante en proporcionar claridad y comunicación adecuada. Es decir, cuando se indica lo que se debe hacer, debe ser de forma clara, concisa y sin dudas. Cualquier ambigüedad puede reducir el objetivo de las tareas marcadas.

Ello afecta también a la comunicación adecuada. Se debe comunicar todo con transparencia, y en formato de interactividad. La concisión en la comunicación debe ir acompañada de la cantidad necesaria. Los equipos deben tener la oportunidad de compartir sus puntos de vista. La empatía hacia dicho equipo es necesaria para ese objetivo.

De la determinación el directivo debe incorporar también la flexibilidad. Se ha hablado en distintos artículos en este boletín sobre la flexibilidad del directivo para sus equipos. Aquí, concretamente, nos centramos en la capacidad de hacer coincidir distintas direcciones aún con un camino definido. En un momento en el que la diversidad y la proactividad se han acentuado, es importante calibrar los distintos puntos de vista.

En este sentido, en el momento en el que hay un plan trazado, se debe dar opciones de análisis para activar otra direcciones para llegar a la misma meta. Salirse del camino marcado. Se puede hacer de forma paralela.

Ello puede generar acciones multidisciplinares en un mismo proyecto. Es perfectamente viable, bajo una dirección adecuada que sepa discernir cuando es el momento de hacer coincidir definitivamente todas las vías activadas.

Finalmente, y no menos importante, las empresas deben guiarse bajo la premisa de la innovación. Los directivos deben activarla para que los equipos crean en ella. Es importante que se incorporen mecanismos de experimentación inicial para dar cuenta de la importancia de la innovación. A partir de aquí, deben programarse procesos y equipos distribuidos que activen los mecanismos de la innovación.

Dicha inoculación de la innovación será el último paso básico para, junto con la determinación y la flexibilidad, guiar con sentido a las empresas.