La carrera profesional ahora

miércoles 27 de octubre del 2021
La carrera profesional para ser directivo dispone de distintos caminos. En las grandes corporaciones ha habido siempre unos pasos previos en la misma compañía o en otras en el mismo departamento. En las empresas pequeñas, y las startups, la dirección se incorpora por captación la mayoría de veces. Ahora, la flexibilidad y adaptabilidad da más margen a los cambios.


El concepto de la carrera profesional de los directivos ha tenido hasta ahora una línea bastante definida. Se entraba en una empresa, en un departamento, se empezaba en cargos medios y se iba subiendo hasta ocupar una dirección. En ese momento, el cambio pasaba por llegar a la dirección general o ir a otra empresa, del sector o no, para ocupar la misma dirección o, en algunos casos, la dirección general. Esto, sobretodo, en corporaciones, grandes empresas y, en bastantes casos, en empresas medianas.

En las pequeñas empresas y las startups el tema es distinto. Puede haber cierta similitud en la escalada de cargos, en las pequeñas. Pero muchas veces, y sobretodo en las startups, la carrera parte de la contratación de direcciones y, normalmente, es más corta.

En el primer caso hablamos en pasado y en el segundo en presente. Ello indica que en el primer caso ha habido cambios. El primero de ellos es el de los propios profesionales. Esa idea de estar toda la vida en la misma empresa ha desaparecido del mapa mental de las generaciones que suben.

Esas generaciones quieren desarrollar su talento, y no perder su propia autonomía. Por lo tanto, en cualquier momento pueden priorizar el dejar de lado el trabajo actual para buscarse nuevos horizontes. Muchas veces, su objetivo no es la dirección de algo sino la consecución de algo con un equipo alrededor.

Distintos estudios recientes sobre cómo se enfocan los puestos de trabajo ahora ratifican esa idea. Hay muchas coincidencias en indicar que ahora se prioriza la búsqueda de personas con competencias blandas -empatía, inteligencia emocional, creatividad, comunicación,…- que en competencias muy especializadas.

La flexibilidad en el trabajo es otro de los elementos que se piden desde la demanda, y que se activan desde la oferta. La pandemia, y los confinamientos masivos, han demostrado que la consecución de objetivos es factible sin estar físicamente siempre en la oficina.

Esta flexibilidad también aplica a la necesidad de potenciar distintos ámbitos de entorno en los puestos de trabajo. Esos ámbitos deben facilitar el desarrollo profesional, y personal. Junto con la flexibilidad se debe añadir también la diversidad de talento. Equipos con distintas capacidades suman más que equipos homogéneos en una misma área.

A todo ello se le debe sumar una realidad muy necesaria: el cambio de la cultura en las empresas y la integración de la digitalización plena. Todos los aspectos indicados sobre los efectos en la carrera profesional implican cambio cultural y la integración de tecnología en todos los ámbitos para poder integrar dichos aspectos. La carrera profesional ahora del directivo obliga a aplicarse esa realidad, y a aplicarla a los equipos cuando se ocupa ya el cargo.