La inteligencia colectiva es un recurso muy válido para mover la oferta y los procesos en el vertiginoso mundo empresarial actual. Permite impulsar la creatividad, solventar problemas y activar el crecimiento sostenible de las empresas. Las direcciones que entienden y dan recursos para este cometido ayudan a posicionar a la empresa externa e internamente
¿Qué se entiende por inteligencia colectiva? Es la capacidad de un grupo heterogéneo para resolver problemas de manera más eficaz que un grupo homogéneo o que una persona sola. Ello se consigue mediante la convergencia de habilidades, conocimientos y experiencias de los miembros del citado grupo.
Para llegar a este punto de actuación, la empresa debe disponer de una cultura que fomente la colaboración y el intercambio de ideas. Esta cultura se puede concretar con la captación interna de personas diversas, de distintos ámbitos, para proyectos concretos. También la captación de talento debe dirigirse hacia una transversalidad generacional.
Además, la cultura colaborativa conduce a la empresa hacia una mayor cohesión y compromiso de los equipos. El hecho de aprovechar la experiencia y el conocimiento de cada miembro del equipo hace que el compartir se acentúe. Ello mueva a los equipos a estar más motivados. Sus aportaciones son valoradas al moverse hacia objetivos comunes. Se activa, entonces, un mejor clima laboral y una más potente retención de talento.
El resultado de facilitar la activación de la inteligencia colectiva empieza por poder identificar oportunidades de manera más fluida. Ello dará lugar a la generación de ideas más disruptivas que con procesos lineales con personas homogéneas.
Por muy buenas que sean individualmente las personas que conforman un grupo, si provienen de sitios similares y piensan igual, difícilmente se será disruptivo. Reunir distintos talentos y perspectivas amplía las posibilidades a abordar. Y ello da cuenta para el desarrollo interno y también externo. Se fortalece la capacidad de la empresa para diferenciarse del resto en el mercado.
Otro aspecto a tener en cuenta es el aumento de la eficiencia en la resolución de problemas. Cuando se involucran diferentes partes interesadas en el diseño y la toma de decisiones se aumenta la opción de identificar soluciones, y mejora mucho los tiempos de implementación. Esos equipos abordan los retos desde distintos ángulos.
En cuanto a la interrelación con el ecosistema externo, la inteligencia colectiva mejora la relación con los nodos de ese ecosistema. La colaboración con proveedores y socios para soluciones adecuadas al mercado activan relaciones más sólidas y de crecimiento conjunto. Las decisiones compartidas refuerzan redes de colaboración efectivas.
En cuanto al cliente final, en el momento que se le incorpora en la co-creación de las soluciones se invierte en una lealtad bastante inquebrantable. Además, se convierten en prescriptores cualificados.
Potenciar la inteligencia colectiva en una organización es algo muy positivo para impulsar el crecimiento de esta. Además, se potencia la sostenibilidad del modelo al multiplicar resultados con menos recursos, o con los recursos disponibles.







