Puntos de vista para la estrategia empresarial

viernes 26 de enero del 2024
La estrategia empresarial se debe abordar desde distintos puntos de vista. La forma poliédrica permite disponer de diferentes enclaves para optimizar la implantación posterior de la estrategia.


Enfocar de forma integral el desarrollo estratégico en una empresa implica plantearlo desde diferentes perspectivas. Hay unos cinco ámbitos esenciales para tener en cuenta desde las direcciones. En cierto modo, son ámbitos que siguen un camino lógico que va desde la formulación de la estrategia hasta su ejecución.

El primer ámbito es el de la alineación y viabilidad del diseño. En el momento de formular la estrategia, cabe definir de forma clara los objetivos que se marcaran y las acciones para llegar a ellos. Este es el punto de partida para tener cierta seguridad sobre si lo que se quiere hacer es viable y coherente con lo que dispone la empresa.

Si los recursos y las capacidades existentes en la organización distan mucho de lo necesario, entonces es perfectamente posible que la ejecución de la estrategia esté equivocada desde el inicio. El entorno de mercado y las tendencias de hacia dónde va también ayudan a facilitar la decisión.

Un segundo aspecto es el de establecer de forma clara las expectatives de quienes ejecutan la estrategia. Planificar bien la ejecución significa establecer adecuadamente quien implementará y qué se espera de esas persones. Con el quien se analizan las capacidades disponibles. Con las expectatives se indica lo que se quiere conseguir de forma realista.

A partir de aquí, es importante incidir en el tiempo de ejecución y las métricas de éxito para las expectatives definidas. Ello ayuda mucho a focalizar a los participantes con el modelo que se ha establecido.

De las expectativas y capacidades la dirección, para implementar la estrategia diseñada, debe pensar también en las responsabilidades distribuidas. La misma dirección es la última responsable, pero delegarlo a miembros del equipo es una forma de hacer más partícipes al resto para así implicarlos más en el desarrollo.

Esas responsabilidades distribuidas implican un flujo constante de información compartida. Todos los participantes deben retroalimentarse de lo que hacen para, de este modo, reforzar aún más a los que se encargan de una parte. Saber del otro es dar opciones para mejorar y para corregir en el momento necesario.

Pero la información, y aquí viene un cuarto ámbito para una estrategia integral, debe ir también hacia toda la organización. La comunicación efectiva de la estrategia significa que el equipo debe saber todo lo dicho hasta ahora, debe intercomunicarse.

También supone que toda la organización debe disponer de información de lo que se lleva a cabo. Esto permite evitar obstáculos internos que bloqueen el avance y, a su vez, una posible integración de actores inesperades de la propia empresa que no se habrían detectado en otras condiciones.

En todo este contexto, los directivos deben activar siempre un enfoque proactivo y colaborativo. La estrategia integral es plenamente participativa, con la transversalidad adecuada para que todos ganen y la organización también.