La desinformación, fenómeno con raíces históricas, representa hoy una amenaza crítica para las democracias debido a internet, las redes sociales y la inteligencia artificial, que amplifican noticias falsas sin control ni transparencia. Pero la información veraz es un derecho de los ciudadanos y en esto, periodistas y directores de comunicación tienen un papel clave: los primeros, con su criterio y verificación, y los segundos, asegurando mensajes transparentes desde las organizaciones.
Este curso pone en valor la intermediación periodística frente al «periodismo ciudadano», que suele carecer de rigor y puede propagar bulos. Además, destaca la necesidad de que medios y comunicadores actúen como freno a la desinformación mediante el contraste informativo, la responsabilidad legal y la estrategia coordinada en tiempos de crisis. La alfabetización mediática y el uso ético de la inteligencia artificial son también herramientas clave en la defensa de la verdad y la confianza social.







